Entre los multiples viajes profesionales que realizo a lo largo de la semana, este viernes ha tocado Soria.
La anécdota vivida es curiosa, buscar una calle, preguntar y nadie la conoce, y sin embargo la persona buscada es conocida. Dos minutos mas tarde estoy en su casa. Soria, ciudad castellana donde las haya, es bonita, coqueta y agradable. Que sana es la envidia ¡¡¡¡¡¡
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